EL CODEX GIGAS: LA «BIBLIA DEL DIABLO» Y EL MONJE QUE PACTÓ CON SATANÁS

Siglo XIII, monasterio de Podlažice en Bohemia, actual República Checa. El monje Germán el Recluso es condenado a morir emparedado por haber roto sus votos monacales. Para evitar este trágico destino, el monje suplica una última gracia al abad del monasterio: él escribirá en una sola noche el libro más grande y completo que jamás haya existido, conteniendo todos los saberes conocidos. A cambio, el abad le perdonará la vida. El abad acepta, y el resultado de este pacto es el Códex Gigas: la Biblia del Diablo.

¿Qué tipo de manuscrito es el Codex Gigas?

En este encuentro a medianoche vamos a explorar la historia de un manuscrito medieval que es uno de los libros más enigmáticos del mundo. Su nombre, Códex Gigas, significa literalmente “códice gigante”. Y se trata de un manuscrito enorme, no solo por su contenido sino también por sus dimensiones.

El Códex Gigas mide 92 centímetros de largo, es decir casi un metro, por 50 de ancho y 22 de grosor. Pesa nada menos que 75 kilos y consta de 624 páginas. Es el manuscrito medieval más grande conservado que se conoce hasta la fecha.

Actualmente se encuentra en la Biblioteca Nacional de Estocolmo en Suecia.

Pero este Códice no ha llamado la atención durante siglos solo por su tamaño espectacular. Sobre él pesa una supuesta maldición, ya que se dice que se escribió guiado por la mano del mismísimo Diablo.

Tamaño Codex Gigas

La leyenda de Germán el Recluso y su pacto con el diablo

Según cuenta la leyenda, el autor del Códex Gigas fue un monje llamado Germán el Recluso. Este monje pertenecía a la orden de los benedictinos o “monjes negros”, fundada en el siglo V, que se regía por la regla de San Benito.

Se dice que el monje Germán el Recluso rompió sus votos monacales al cometer un pecado tan horrible que no podía ser mencionado. Probablemente tal pecado tendría que ver con la castidad, la pobreza o la obediencia, que eran los tres votos que estaban obligados a cumplir los monjes negros. Por su falta, Germán el Recluso fue condenado a morir emparedado. La práctica del emparedamiento consistía en confinar a una persona en un reducto pequeño y tapiar la entrada, dejándole encerrado dentro sin acceso a agua, comida ni aire. Como es lógico, al monje no le llamaba demasiado la atención esta forma de morir, y probablemente ninguna otra, por lo que solicitó al abad su clemencia a cambio de escribir una obra maestra que contuviese todos los saberes universales, para lucimiento y gloria de su monasterio.

Cuando el abad escuchó su ambiciosa propuesta de completar un libro como aquel en tan solo una noche aceptó solo para burlarse de él, pues sabía que no era posible.

Por lo tanto, a la caída de la tarde llevaron material de escritura a la celda del monje y le dejaron allí encerrado, pensando que al amanecer del día siguiente ya no podría escapar de su destino.

Germán comenzó a escribir sin parar hasta la medianoche, cuando con la mano entumecida se dio cuenta de que nunca podría terminar a tiempo una obra de tal magnitud. Desesperado, se le ocurrió invocar a Satanás para hacer un pacto con él. El diablo acordó terminar el libro antes del amanecer, pero a cambio debería figurar su imagen diabólica en una de las páginas. Por supuesto, como viene siendo habitual en cualquier pacto con Satán, esto también implicaba que el alma del monje ardería eternamente en el infierno después de su muerte. Pero al menos la muerte no se produciría de forma inmediata, así que a Germán el Recluso no le pareció mal el acuerdo.

A la mañana siguiente, según la leyenda, el abad del monasterio encontró al monje en su celda junto con el códice terminado de 640 Entre ellas, Germán el Recluso no se había olvidado de incluir la imagen que le había prometido a Satanás: la figura del diablo aparece representada a todo color en la página 290. 

Contenido del imponente Codex Gigas

Dejando aparte la leyenda sobre su origen, como ya hemo visto el manuscrito es real y se conserva expuesto al público en el sótano de la Biblioteca Nacional de Estocolmo. De hecho cualquiera puede acceder a la versión digitalizada de todas las páginas del códice a través del siguiente enlace: el Codex Gigas digitalizado.

El Codex Gigas es realmente un compendio de todos los saberes de aquella época. Entre sus páginas contiene:

  • La Vulgata, una versión en latín de la Biblia.
  • Dos obras históricas de Flavio Josefo: las Antigüedades judías y las Guerras judías.
  • Las Etimologías del obispo Isidoro de Sevilla, la «enciclopedia» más completa que se conocía en la Edad Media.
  • La Crónica de Bohemia de Cosmas de Praga, que es un tratado histórico de la región de Bohemia y territorios circundantes desde la creación del mundo hasta la muerte de su autor en 1125.
  • Una colección de otros textos no teológicos de diversos temas, como un apartado sobre medicina.
  • Un calendario necrológico con los nombres y fechas de las muertes de los miembros de la comunidad.

Originariamente se cree que también contenía un apartado con la Regla de San Benito, pero estas son las únicas páginas que ya no están en el manuscrito actualmente.

Las páginas están hechas con pergamino principalmente de piel de asnos y bueyes, y se estima que se usaron 160 animales diferentes para las 320 hojas de pergamino que conforman las 640 páginas originales. Faltan 8 hojas, es decir, dieciséis páginas, que fueron arrancadas por motivos desconocidos. Se cree que son las que contenían la Regla de San Benito. Algunos alegan que la Regla de San Benito no ocupa tanto espacio, y que esas páginas se arrancaron porque revelan un secreto tan terrible que la humanidad no debe conocerlo.

La mayoría de los textos están escritos en latín y van acompañados de diversas ilustraciones a color. Una de ellas es el retrato del Diablo, que llama la atención por ocupar una página completa, cosa bastante inusual en sus representaciones medievales. Por esta razón al manuscrito también se le conoce con el sobrenombre de la “Biblia del Diablo”. Este hecho, junto con el enorme tamaño del manuscrito que impresionaba a cuantos lo veían, fue lo que probablemente impulsó a forjar la leyenda de su origen sobrenatural.

¿Quién fue el autor del Codex Gigas?

La leyenda nos habla de una doble autoría entre Germán y el Diablo, pero en no se sabe exactamente quién escribió el Codex Gigas en realidad. Según los análisis de diversos expertos, parece ser que todo el códice lo escribió una misma persona, y se ha calculado que habría empleado entre unos 25 y 30 años de trabajo ininterrumpido para escribir todo el libro a mano incluyendo las ilustraciones y la decoración.  

El nombre del monje de la leyenda medieval figura de verdad en el código: en latín es Inclusus Hermanus Monacus, que en español se ha traducido como “Germán el Recluso”, pero no como el autor, sino en el calendario necrológico.

Algunos investigadores opinan que la leyenda del monje condenado y emparedado vivo tiene su base en una mala interpretación de este nombre. La palabra latina “inclusus” se interpretó como “enterrado vivo”, lo que vendría a ser un emparedamiento literal que llevaría a muerte agónica en unos pocos días. Pero esta no parece ser una práctica muy habitual de la vida monástica, donde los castigos tenían la intención de hacer penitencia por el pecado cometido. La palabra “inclusus” se podría interpretar como “recluido”, una práctica mucho más habitual de confinamiento en que los monjes eran confinados en una celda pero se les proporcionaba agua y alimentos a través de una pequeña abertura en el muro para que pudiesen sobrevivir.

Esto sugiere que el autor de la obra pudo ser un monje que vivió en condiciones de aislamiento extremo mientras escribía el código, quizás cumpliendo un castigo, o quizás simplemente por voluntad propia decidió recluirse y dedicar su vida a redactar el manuscrito.

La supuesta «maldición» del Codex Gigas

Por otro lado las peculiaridades del Codex Gigas no se limitan solo a su asombroso tamaño y a la supuesta autoría diabólica. También se dice que está maldito, y que siembra a su paso la desgracia dondequiera que se encuentre.

Se cree que su fecha de creación fue entre 1204 y 1230. Dentro del ejemplar hay una nota en que se indica que los primeros propietarios del manuscrito fueron los monjes de Podlažice en Bohemia, la actual República Checa. Para los expertos es bastante cuestionable que el manuscrito fuese redactado en este lugar, pues su creación requirió gran cantidad de materiales como tinta de diversos colores, plumas, pergaminos… y este monasterio benedictino era demasiado modesto para poder subvencionar el gasto que todo ello suponía.

En todo caso la misma nota indica que los monjes de Podlažice dieron en prenda el manuscrito al monasterio cisterciense de Sedlec en 1295, y que ese mismo año este se lo vendió a la orden benedictina de Břevno.

Se dice que el primer monasterio enfrentó graves dificultades económicas que le obligaron a entregar en prenda el códice, pero además en los siglos posteriores sufrió varios incendios y otros desastres, y terminó siendo destruido por la revolución husita del siglo XV.

El segundo monasterio, el de Sedlec, ocupa un lugar destacado en la historia por su osario con más de 40.000 mil esqueletos humanos, producto parcial del azote de peste negra que sufrió la región en el siglo XIV.

A partir de aquí se sucedieron los poseedores del códice, que en aquella época era visto como la octava maravilla del mundo, hasta que llega a manos del emperador Rodolfo II de Habsburgo en el siglo XVI. El emperador fue conocido por su interés en las artes, la alquimia y el ocultismo, por lo que deseaba poseer el Codex Gigas. Según algunas versiones, le hace varios obsequios y favores a la abadía que poseía en aquellos momentos el códice hasta que consiguió que se lo regalasen. Según otras, el emperador pidió tomar prestado el manuscrito para examinarlo aunque sin ninguna intención de devolverlo.

El caso es que Rodolfo II se hizo con el Codex Gigas con la intención de estudiarlo y examinarlo, pero la leyenda negra del códice le atribuye al libro el declive mental y político del emperador que le llevó a un reinado problemático e inestable.

En 1648 durante la ocupación de Praga por parte de Suecia en el contexto de la Guerra de los Treinta años, las fuerzas suecas saquean la ciudad y se llevan consigo como botín de guerra numerosos objetos de valor entre los que se encuentra el Codex Gigas.

El manuscrito se entregó a la reina Cristina de Suecia que lo incluyó en su colección de la biblioteca real del castillo de Estocolmo. En 1697 se desató un gran incendio en el castillo que destruyó gran parte de la biblioteca real. Se dice que un sirviente agarró como pudo el enorme manuscrito y lo tiró por una ventana para salvarlo del fuego. El códice sufrió ciertos daños, pero se salvó de la destrucción total. Todas estas desgracias contribuyeron a forjar la leyenda de la maldición del manuscrito que trae la desgracia a sus poseedores.

En 1878 el Codex Gigas se transladó a la recién construida Biblioteca Nacional de Estocolmo, donde permanece hasta el día de hoy. De momento, parece que la Biblioteca Nacional se mantiene inmune a la supuesta maldición del manuscrito.   

Así concluye la misteriosa historia del Codex Gigas, un manuscrito que ha sobrevivido a cambios de “domicilio”, incendios y guerras, llevando consigo leyendas de maldiciones y pactos diabólicos. ¿Fue realmente un pacto con el Diablo lo que permitió la creación del códice? ¿O hay una explicación más terrenal detrás de su origen? Aunque la realidad detrás de su creación pueda ser menos sobrenatural de lo que sugiere la leyenda, no cabe duda de que este impresionante manuscrito es un recordatorio de los misterios que aún nos esperan en las próximas páginas de la historia. ¡Nos vemos en nuestro próximo encuentro a medianoche!