EL MISTERIO DE LA VIDA Y LA MUERTE DE KASPAR HAUSER

Ciudad de Nuremberg, Alemania, año de 1828. Un adolescente aparece deambulando por las calles de la ciudad. Apenas sabe hablar y lleva en su mano una carta, dirigida al capitán del sexto regimiento de caballerías.

Este chico es Kaspar Hauser, un adolescente alemán que se convirtió en el protagonista de una de las historias más enigmáticas de todos los tiempos. Nadie supo jamás de dónde venía. Sus orígenes y su muerte siguen siendo un misterio.

Aparición de Kaspar Hauser en Nuremberg

Kaspar apareció de repente en la ciudad de Nuremberg el día 28 de mayo de 1828. Caminaba desorientado y se dirigió a un hombre que pasaba por allí preguntándole por una calle. Según los testimonios recogidos, este hombre era un zapatero de nombre Weickmann.

Weickmann declaró más tarde que su primera impresión fue que aquel chico extraño estaba borracho. Kaspar solo le dijo el nombre de una calle y le mostró la carta que llevaba en la mano. El zapatero le llevó a la dirección de la carta, que era la casa del capitán de caballería von Wessing. Por el camino, cuando le preguntó de donde era, Kaspar le respondió escuetamente “Ratisbona”, que es una ciudad alemana en el estado de Baviera. El muchacho también mencionó que quería ser soldado como su padre. Esas fueron las únicas palabras que logró sacarle el zapatero.

La carta dirigida al capitán parecía estar escrita por la persona que había cuidado de Kasper hasta aquel momento. Esto es lo que decía:

“Le envío a este niño que quiere servir fielmente a su rey. Este niño me fue entregado el 7 de octubre de 1812, y yo mismo soy un pobre jornalero. También tengo diez hijos propios. Tengo dificultades para salir adelante, y su madre solo me ha entregado al niño para su crianza. (…)

“Pensé que debía educarlo como a un hijo. Lo crié como cristiano y no lo dejé salir ni un solo paso más allá de la casa desde 1812, de modo que nadie sabe dónde se crio. Él mismo no conoce el nombre de mi casa ni sabe dónde está. Puede preguntárselo pero él no sabrá responderle. Le he enseñado a leer y a escribir. También sabe escribir mi letra igual que yo escribo. Cuando le preguntamos qué quiere ser de mayor, dice que quiere ser soldado igual que su padre.”

La carta termina diciendo que el cuidador anónimo no puede revelar su nombre por miedo a represalias, que el chico no tiene dinero, y que si el capitán no puede mantenerlo tendrá que colgarlo.

Además, Kaspar llevaba en su bolsillo otra carta más breve, supuestamente la que su madre le había entregado a su cuidador cuando le había entregado al niño. En esta carta se menciona su nombre de pila, Kaspar, y su fecha de nacimiento, el 30 de abril de 1812. Por lo tanto Kaspar tenía 16 años cuando fue encontrado. También se mencionaba que era hijo de un soldado de caballería que había fallecido.

Sin saber muy bien qué hacer ante aquella situación, el capitán von Wessing llevó al chico a la comisaría de policía. Allí determinaron que aparentemente tenía un retraso mental, pues se expresaba con dificultad y solo sabía escribir su nombre: Kaspar Hauser. A la mayoría de las preguntas que le hacían, respondía solamente: “No lo sé”.

Puesto que aquel chico extraño no parecía tener una dirección conocida, se le catalogó como vagabundo y se le confinó en Luginsland, una de las torres del castillo de Nuremberg, que en aquel tiempo servía como prisión. En aquel lugar pasó dos meses, mientras se decidía qué hacer con él. Al principio rechazaba todo alimento que no fuese pan y agua.

Su historia despertó gran interés, y rápidamente Kaspar se convirtió en una atracción pública. Le visitaron numerosos expertos en diferentes áreas para examinarle y también curiosos. Empezaron a surgir rumores de que era un niño cambiado, probablemente de origen noble, pero también acusaciones de que su historia era una fabulación.

Los primeros años de Kasper: vida en confinamiento

Tras un examen del médico del tribunal municipal en el mes de junio, empezó a correr el rumor de que Kaspar había sido criado en el bosque como un niño salvaje. Sin embargo, después de varias entrevistas con Kaspar, el alcalde de la ciudad, Jacob Friedrich Binder, emitió un informe en julio con una teoría diferente. Esta es la teoría más extendida, aunque también muy cuestionada.

Según Binder, basándose en las declaraciones del propio Kaspar, el chico había vivido prisionero toda su vida en una celda oscura. Allí solo había una cama de paja y cuatro juguetes tallados en madera. No podía ponerse totalmente en pie, por lo que había vivido toda su vida en posición semiacostado. Cada mañana, aparecía una jarra de agua y pan de centeno junto a su cama. En algunas ocasiones, el agua tenía un sabor más amargo de lo normal. Entonces Kaspar dormía más profundamente y al despertar descubría que le habían cortado el pelo y las uñas. La suposición era que en estos casos, el agua con sabor amargo llevaba opio. Esto había sido así desde que Kaspar tenía uso de razón.

Kaspar no había visto nunca a su carcelero, ni a ningún otro ser humano, hasta poco antes de su liberación. Una mañana, un hombre con el rostro tapado entró en su celda, le enseñó a escribir su nombre guiándole con la mano y después le llevó a la entrada de Nuremberg. Según Kaspar, esta fue la primera vez que salió al aire libre en toda su vida, habiendo aprendido a ponerse de pie y a caminar en ese trayecto.

Como Kaspar no podía seguir alojándose en la prisión, pues no estaba acusado de ningún delito, se puso a cargo de su caso a Anselm von Feuerbach, el presidente del tribunal de apelación bávaro. Así, se llegó a la solución de que la ciudad de Nuremberg le adoptase formalmente, y se realizó una donación de dinero para su manutención y educación.

Vida de Kaspar con diferentes tutores

Gracias a esto, en el mes de julio se pudo poner a Kaspar bajo la tutela de un maestro de escuela llamado Daumer, para que le instruyese y le ofreciese una educación. Sin embargo, unos meses después, en octubre, Kaspar sufrió una agresión por parte de un hombre enmascarado en las inmediaciones de la casa. El desconocido le atacó con un instrumento afilado, causándole un corte en la frente, y le había dicho que debía morir antes de abandonar la ciudad de Nuremberg. Kaspar afirmó haber reconocido por la voz al hombre que le había mantenido en cautiverio durante toda su vida.

Este incidente volvió a reavivar el interés del caso de Kaspar Hauser en la opinión pública, pero también empezaron a alzarse con más fuerza los rumores de que Kaspar era un impostor y que su historia era un fraude.

Se sospechaba que el ataque de Kaspar se lo había provocado él mismo con una cuchilla de afeitar, probablemente para volver a llamar la atención sobre él, ya que su caso ya no despertaba la misma curiosidad que al principio. Quizás también intentase despertar lástima en su cuidador, el maestro Daumer, para que no le regañase por algo que había hecho.

Por razones de seguridad, se decidió alojar a Kaspar con otra familia. Se le transladó a casa de un magistrado llamado Biberbach, donde estaba siempre custodiado por dos agentes de policía.

Su estancia en casa de la familia Biberbach comenzó siendo buena, pero en los posteriores dos años se volvió complicada. Coincidiendo con lo que ya había declarado el maestro Daumer, los Biberbach reconocieron que el chico tenía una acusada tendencia a mentir. Además, afirmaban que era tremendamente vanidoso y muy rencoroso.

En abril de 1830 se produjo otro incidente en casa de los Biberbach. Al parecer, Kaspar se disparó accidentalmente a sí mismo con una pistola. La herida no revestía gravedad, pero volvió a despertar las sospechas sobre su tendencia a fingir esta clase de incidentes para llamar la atención. En mayo se le volvió a cambiar de tutor. Esta vez pasó a vivir con el barón von Tucher, y se tomó la decisión de restringirle las visitas, ya que hasta ese momento, como su caso seguía despertando mucha curiosidad cualquiera que lo desease podía pasar a visitarle.

Sin embargo Lord Philip Stanhope, un inglés que se había interesado por el caso de Kaspar, consiguió visitarle y llegar a conocerle. Como había cobrado gran afecto por el chico, solicitó su tutela, que consiguió a finales de 1831.

Lord Stanhope se gastó grandes sumas de dinero en intentar aclarar los orígenes de Kaspar. Los dos viajaron varias veces a Hungría, ya que los sonidos del idioma húngaro parecían despertar ciertos recuerdos en Kaspar. Además, Kaspar también había declarado que su madre era una condesa húngara. Pero de estos viajes no se sacó nada en claro, y Kaspar no reconoció ningún edificio o lugar en Hungría. A principios de 1832 lord Stanhope dejó a Kaspar bajo el cuidado de un maestro llamado Meyer, en la ciudad de Ansbach, con la promesa de que más adelante le llevaría con él a Inglaterra. Promesa que, por cierto, nunca llegó a cumplir, aunque el lord siguió pagando la manutención de Kaspar hasta la muerte de este.

Algunos años más tarde, Lord Stanhope publicó un libro con todas las pruebas incriminatorias que había conseguido reunir para demostrar que Kaspar Hauser era un impostor. También explicó que durante los viajes a Hungría ya se despertaron sus primeras sospechas de que la historia de Kaspar era un fraude.

Atentado y muerte de Kaspar

La convivencia de Kaspar con el maestro Meyer en Ansbach se fue volviendo muy tensa. Como ya habían afirmado otros tutores de Kaspar, el chico tenía una gran tendencia a mentir. Cuando Kaspar ya llevaba casi dos años allí, el 14 de diciembre de 1833, sufrió otro atentado en los jardines municipales. Según él mismo declaró en su lecho de muerte, un desconocido se acercó a entregarle un bolso morado de mujer, y cuando tendió la mano para coger el bolso, el desconocido le apuñaló en el pecho. Kaspar murió 3 días después, el 17 de diciembre, como consecuencia de la puñalada, llevándose consigo el secreto de su origen.

Cuando la policía registró los jardines, encontró el bolso morado que había descrito Kaspar. En su interior apareció una nota escrita en forma de espejo, es decir, al revés. La nota decía:

“Hauser podrá decirte exactamente cómo soy y de dónde vengo. Para ahorrarte la molestia, yo mismo te diré de dónde soy. Soy de (puntos suspensivos), en la frontera bávara (puntos suspensivos), cerca del río (puntos suspensivos). Incluso te diré el nombre: M. L. O.»

La nota contenía ciertos errores gramaticales que eran muy típicos de Kaspar. Además, se sospechaba que había sido escrita al revés para disimular la caligrafía. Por otro lado, también estaba doblada en forma de triángulo, exactamente igual que como Kaspar siempre doblaba sus cartas. También era sospechoso que un supuesto asesino escriba “Hauser podrá decirte cómo soy”, asumiendo que su víctima va a quedar con vida. Por todo ello, se llegó a la conclusión de que la nota la había escrito el propio Kaspar simulando que le habían intentado asesinar.

La autopsia médica también apuntaba la posibilidad de que la herida hubiese sido producida por el propio Kaspar. Al terminarse la investigación sobre su asesinato, se concluyó que no se podía tener la certeza de si su muerte había sido consecuencia de un crimen ejecutado por un tercero. Una vez más, la posible causa de que él mismo se hubiese autolesionado podría ser para volver a llamar la atención sobre él, ya que el interés público sobre su caso había disminuido, o para despertar la compasión del maestro Meyer, con el que había discutido pocos días antes. En este caso, se le habría ido la mano y se había producido a sí mismo una  lesión considerablemente mayor de lo que él deseaba.

Kaspar Hauser está enterrado en el cementerio municipal de Ansbach. Su lápida reza en latín: «Aquí yace Kaspar Hauser, enigma de su tiempo. Su origen fue desconocido, su muerte misteriosa.”

En los jardines municipales, en el lugar donde fue apuñalado, también hay una lápida en latín que dice: Aquí murió misteriosamente un hombre misterioso el 14 de diciembre de 1833.

Teorías sobre el orígen de Kaspar Hauser

Muchos de quienes le conocieron en persona, como Lord Stanhope, terminaron afirmando que Kaspar era un impostor y que les había engañado. Sin embargo otros, como su principal mecenas Feuerbach, sí creyeron en su historia. Feuerbach escribió un libro titulado Un delito contra el alma del hombre, en el que habla del crimen cometido contra la integridad de Kaspar al criarlo en cautiverio.

¿Pero qué hay de verdad en la historia del cautiverio de Kaspar? Lo cierto es que no se sabe a ciencia cierta si era real o no. Todo lo que tenemos son diferentes hipótesis y teorías.

En líneas generales, las hipótesis sobre el origen de Kaspar Hauser se dividen en dos teorías: las que intentan probar su origen noble, y las que tratan de demostrar que su historia era un fraude.

Origen noble

Las teorías que le relacionan con un origen noble ya empezaron a circular en vida de Kaspar. La hipótesis es que Kaspar sería en realidad el príncipe heredero del Gran Ducado de Baden, un estado histórico al sur de Alemania. Esto también explicaría su muerte, asesinado por los partidarios del duque Leopoldo de Baden.

Según esta teoría, Kaspar sería en realidad el príncipe de Baden nacido el 29 de septiembre de 1812 y declarado oficialmente muerto a los pocos días de edad, en octubre del mismo año. Supuestamente se habría cambiado al verdadero príncipe, es decir, a Kaspar, por otro bebé moribundo, lo que se conoce como “el complot de la Dama Blanca”. Puesto que su padre, Carlos II de Baden, no tenía más hijos varones, este complot se habría realizado para que más tarde Leopoldo I de Baden se convirtiese en Gran Duque. Quien se habría disfrazado de fantasma o “Dama Blanca” para raptar al príncipe de su cuna y cambiarlo por otro bebé enfermo sería la condesa de Hochberg, madre de Leopoldo.

Pruebas de ADN

Se han realizado varias pruebas genéticas para descubrir la verdadera identidad de Kaspar.

En 1996 se analizó una muestra de sangre que supuestamente era de Kaspar Hauser. Esta sangre la extrajeron de una prenda de ropa de Hauser que se encuentra en el museo Markgrafen en Alemania. Después de cotejarla con algunos descendientes de la casa de Baden, se concluyó que esa sangre no pertenecía a la misma familia.

En el año 2002, se analizaron cabellos y otras muestras de Kaspar Hauser también procedentes de objetos que se conservan en el museo. Se obtuvieron 6 muestras de ADN diferentes, todas idénticas entre ellas, por lo que todas pertenecerían a la misma persona, supuestamente a Kaspar. Sin embargo, las muestras no coincidían con la sangre examinada en 1996. Por lo tanto, se puso en duda que esta sangre perteneciese a Kaspar Hauser.

Estas 6 muestras se compararon con el ADN de una descendiente actual de la casa de Baden por línea femenina. Las secuencias de ADN mitocondrial no eran idénticas, pero la diferencia no era tan significativa como para descartar una relación familiar. Por lo tanto, estas últimas pruebas tampoco son concluyentes.

El problema de comparar ADN con una descendiente viva es que cabe la posibilidad de haberse producido una mutación genética a través de las generaciones. Esa posibilidad no se puede descartar, por eso la prueba de 2002 no es concluyente.

La forma más concluyente de descartar o confirmar la teoría del príncipe raptado sería analizar el ADN de los restos de la supuesta madre de Kaspar y del niño enterrado como su hijo en el panteón de la familia Baden. Sin embargo, de momento la Casa de Baden no permite realizar esas pruebas.

¿Era Kaspar Hauser un impostor?

Las hipótesis que tratan de demostrar que la historia de Kaspar era inventada, se basan en diversas pruebas. Para empezar, un análisis grafológico de las cartas que llevaba Kaspar demuestra que fueron escritas por la misma persona pero imitando una caligrafía diferente.

Desde el punto de vista médico, Kaspar no podía haber vivido en las condiciones que él relató durante 16 años de su vida. En el momento de su aparición, no presentaba carencias de vitaminas ni tampoco había en él rastros de adicción a sustancias como el opio. Si hubiese estado toda su vida sin movilidad, también sería imposible haber aprendido a caminar en solo unas horas. Desde el punto de vista psicológico, si su historia fuese cierta tendría graves retrasos mentales y nunca habría aprendido a hablar.

Sin embargo, Kaspar sí hablaba, al principio con más dificultad, pero tuvo una curva de aprendizaje bastante rápida, particularmente con su primer tutor el maestro Daumer. También aprendió a escribir en muy poco tiempo, e incluso componía poemas (aunque hoy en día se duda de la veracidad de los supuestos poemas que escribió Kaspar durante su estancia con Daumer). Además, siempre tuvo acento de Baviera, y también tenía cicatrices de vacunación de la viruela. En aquella época, no en todas las regiones se vacunaba a los niños de forma estándar. En Baviera sí lo hacían, pero en Baden por ejemplo no.

Por lo tanto, aunque la historia de su cautividad quede descartada, Kaspar sería de Baviera y habría llegado a la ciudad realmente con la intención de ser soldado de caballería como su padre.

Que las cartas que llevaba consigo fuesen auténticas o no, se pone en duda. Más bien se tiende a pensar que las escribió él mismo, pero aún en el caso de que fuesen auténticas, esto no prueba que Kaspar hubiese vivido en cautiverio. Otra razón para pensar que no era iletrado y que estaba fingiendo es que al principio aprendía muy rápido, pero luego se estancó. Esto puede explicarse porque primero fingía estar aprendiendo cosas que en realidad ya sabía, como escribir, pero luego le tocó aprender conceptos nuevos, cosa que ya le resultaba más difícil.

Según los psiquiatras modernos, Kaspar sería un caso de mentiroso patológico, narcisista y con rasgos histriónicos entre otras cosas. Lo que algunos expertos afirman es que la sociedad que le acogió estaba muy receptiva a aceptar su historia. En pocas palabras, la historia se fue saliendo de madre. Kaspar se había criado en un entorno marginal, era psicológicamente inestable y estaba ansioso por ser aceptado, y la sociedad de la época, al igual que la de todas las épocas por cierto, estaba ávida de sensacionalismo. Algunos historiadores ven en el mito de Kaspar Hauser una creación comunitaria, en la que a fin de cuentas, él solo siguió la corriente contando lo que los demás querían escuchar.

Y aquí llegamos al final de la historia de Kaspar Hauser, aunque en realidad no tiene final, porque su origen y de las circunstancias que rodearon su muerte siguen siendo un misterio sin resolver.

¿Y a ti, qué teoría sobre su verdadera historia te convence más? Déjamelo abajo en los comentarios.

¡Nos vemos en nuestro próximo encuentro a medianoche!